Epifanía - Israel Merino


Una novela feroz y brutal sobre la vida en un pueblo de Castilla La Mancha.

Sinopsis oficial
En una pequeña localidad donde la identidad se ve aplastada por la sombra de los cambios, una pareja de adolescentes muere atropellada en una carretera de las afueras. A partir de ese momento, la vida entera del pueblo se tambalea y los vecinos se instalan en la paranoia constante frente a los forasteros...

Ficha técnica del libro leído
Título: Epifanía
Autor (es): Israel Merino
Editorial: TEMAS DE HOY
Fecha publicación: 2/2026
Formato: eBook
Páginas: 240

Acerca del autor
Autor de la novela Epifanía
Israel Merino
(Toledo, 2000) es periodista y escritor. Ha trabajado como reportero para medios como El Español o CTXT, y ha sido comentarista político en programas de La Sexta, Radio 3, Catalunya Radio o Carne Cruda. Actualmente, es columnista en Público y El Confidencial, y escribe sobre música en 20Minutos. Ha publicado la novela Subura (Ediciones de Humo, 2021) y la crónica literaria Más allá de la noche (Akal, 2022).


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Fuente: planetadelibros.com
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Mis impresiones
Epifanía, una novela rural con aire de thriller, tan corta como su título, apenas 240 páginas, que arranca con un prólogo que no lleva título: en la madrugada de la víspera de San Epifanio, una pareja de adolescentes muere atropellada en una carretera comarcal. Alguien baja del coche, mira los cuerpos y huye al escuchar otro vehículo acercarse. Este suceso desencadena todo lo que viene después.

Los niños no se esperaban aquellos dos impactos certeros: uno contra el capó del coche y otro contra la tierra. Nadie, pese a lo cerca que estaba el cerro de los Curas, rezó al escuchar el estruendo.
Con el primero, sus cuerpos ya sin vida volaron haciendo parábolas hasta llevarse el segundo contra el suelo y rodar varios metros. La sangre olía a valvulina y el campo a los hijastros sucios de las uvas inmaduras que presagiaban la primavera.

Una obra distinta, narrada además de forma peculiar e irreverente, una historia cruda creada sobre la base de cinco relatos que se entrelazan dando vida a varios personajes conectados entre sí mediante esos hilos invisibles que teje la vida, el autor construye así todo un pueblo como personaje colectivo.
Por su estructura, Epifanía me ha recordado un poco a El mapa de los afectos de Ana Merino, y ¡vaya coincidencia! ya que el autor también se apellida Merino. Es un detalle curioso, siendo Merino un apellido con mucha tradición literaria.

Con un lenguaje muy propio, soez, sin filtros y pegado a la tierra, el autor traza un retrato realista y poliédrico de un pueblo manchego que ha ido creciendo con la llegada de migrantes, mostrando así su cara oculta. Un lugar complejo y hostil donde la violencia, el clasismo, la xenofobia y la corrupción están tan integrados en la vida cotidiana que resultan casi invisibles.


Foto de un pueblo de Castilla La Mancha


Los personajes son muchos, todos turbios y molestos, se expresan de manera tosca y grosera, fiel a su entorno marginal, generando así rechazo e incomodidad.
Un narrador omnisciente nos lleva a recorrer la historia, transitando por esa carretera que marca tanto el comienzo como el final de la novela, conocemos a los integrantes de este pueblo y sus oscuros secretos. 
Entre ellos vale recordar a:

La vieja, una mujer que vive en el centro del pueblo con su marido y su hijo, uno de los chicos que muere atropellado al comienzo de la historia. Su existencia es rutinaria, claustrofóbica y teñida de superstición. Cada mañana enciende velas de escolopendra ante un altar de vírgenes, coge su carrito de la compra, sale a la calle y soporta el desprecio de los demás vecinos.

Víctor Manuel, el concejal del Ayuntamiento, llamado así por su madre en honor al cantautor. Es un hombre inseguro, tartamudo, con tendencia voyeurista y una relación turbia con el recuerdo de su abuelo, un hombre mujeriego y sifílico que contagió la neurosífilis a la abuela, quien ahora vegeta en silla de rueda.

Víctor Manuel, a quien su madre llamó así por el cantautor, se miraba en el espejo y trataba de subirse los pantalones caqui al máximo. Desesperado, se desabrochaba el botón y se lo subía y se pegaba tirones con fuerza de la camiseta a ver si así, con un poco de suerte, conseguía disimular el cerco de pis que se le había formado a la altura de la bragueta.

Morito, un joven marroquí apodado así por el barrio de moros donde vive, que junto a sus amigos Rumano y Gordo malvive traficando hachís para José el Negro, el hombre del Cristo de oro.

José el Negro, controla el tráfico de drogas, tiene a Morito y sus amigos bajo su yugo, intimida a los latinos del polígono y goza de la protección de Ramón.

Ramón, el sargento de la Guardia Civil, hombre meticuloso, cocinero aficionado y con una vida interior de una complejidad que ninguno de sus compañeros intuye, con ese deseo que lleva toda la vida reprimiendo detrás de su uniforme, sus patillas y sus revueltos de ajitos...
Convive con tres guardias, David López, el veterano con esposa mandona; Guindilla, el paleto bromista; y Moreno, el novato en prácticas, el único que mantiene una ingenuidad relativa y que aún se hace preguntas.

Marcos, el protagonista del último capítulo, el chico triste, un hombre de casi treinta años que soñó con ser cineasta en Madrid, fracasó y tuvo que volver al pueblo para cuidar a su padre, Jesús Romojaro, el Palmeras, un carismático borracho y drogadicto al que todo el mundo adora pese a ser un desastre.

Dios, en la ciudad sí que era un rey, incluso un ídolo estrambótico al que todo personaje con piel y tendones adoraba. En la ciudad no era como en el pueblo. Qué va. Claro que no. Allí había encontrado su lugar. «Mi lugar», qué bien le sonaba aquella frase a Marcos en su tierna cabecita. Pero aquel hombre de barba poblada le había chafado todo. Le había jodido la existencia, como un barco petrolífero y viejo que suelta su veneno contra la arena blanca e impoluta de una lejana playa virgen. Ese borracho, ese inútil, ese cincuentón, ese mierda lo había destrozado. Él no haría como su madre. Qué va. Él no huiría. Claro que no. Él atajaría el problema de raíz. Él arreglaría las cosas como solo los hombres valientes arreglan las cosas.


Via, retrato, España


Una historia que no deja indiferente a nadie, y que rompe la imagen idílica y tranquila que hay de los pueblos, la estampa de paz y belleza natural, de vida simple y conectada con la naturaleza. Una historia escrita sin ningún atisbo de idealismo, mostrando el lado más duro y malvado del mundo rural y de quienes lo habitan, de esos seres que expulsan lo que no reconocen como propio y protegen sus vergüenzas con el silencio. Lamentablemente la xenofobia no es aquí un acto individual sino una práctica comunitaria, casi un rito de cohesión.

Hasta los moros odiaban a los propios moros, aunque fueran latinos. El destino de quien llega antes es odiar al que llega después porque el trabajo de quien está abajo es odiar al que está todavía más abajo.

Un libro que me ha gustado pero no tan fácil de leer, poderoso y al mismo tiempo pertubador e inquietante, de esos que causan mucha incomodidad y que no son aptos para todo lector. 
El joven autor Israel Merino, rebelde o atrevido, cruza la línea y rompe esquemas con su lenguaje soez, ¿una transgresión o una herramienta de desahogo emocional?

Si lo has leído, me encantaría conocer tu opinión.


Valoración
3/5  
☕☕☕
Una de esas historias que se quedan en la cabeza por mucho tiempo.


Los Libros de Mava


 

CONVERSATION

14 comentarios:

  1. Hola, Mava.
    Coincidimos 100%. Creo que la palabra que más se ajusta a esta lectura es precisamente esa, incómoda. Pero de alguna manera engancha y no puedes parar hasta ver cómo va encajando todo y a dónde quiere ir a parar.
    El último es sin duda el más conmovedor y aunque igual de duro creo que rebaja un poco.
    Tengo curiosidad por ver por dónde sigue el autor porque se ve que quiere contar cosas interesantes y contarlas muy bien.
    El final es brutal, inesperado pero que encaja perfectamente. Desde luego para ser una primera novela, olé.
    Sabíamos que te gustaría.
    Besotes!!

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    1. ¡Hola, Norah!
      ¡Exactamente! Esa incomodidad es lo que la hace especial, porque a pesar de ella no puedes soltar el libro. Y tienes razón, el último capítulo tiene algo diferente, más humano, que alivia un poco la tensión acumulada sin traicionar el tono de la novela.
      Yo también tengo muchas ganas de ver qué hace Israel Merino a continuación, porque con esta primera novela ha demostrado que tiene mucho que contar y una voz muy propia para contarlo.
      Besitos.

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  2. Muchas gracias por tu reseña. No conocía ni el libro ni el autor, pero por lo que cuentas creo que puede gustarme, me lo apunto, gracias por el descubrimiento. Un abrazo.

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    1. ¡Hola!
      Pues guay, espero que te animes a leerlo y nos cuentes tus impresiones.
      Gracias a ti por pasar y comentar.
      Un abrazo.

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  3. Gracias por la reseña. Tomó nota. Te mando un beso y te deseo un lindo fin de semana.

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  4. No lo he leído, pero lo tengo apuntado desde la reseña de Norah. Espero no tardar en leerlo, aunque ya sabes que ando muy liada y con poco tiempo, pero eso está a punto de acabarse y espero volver a retomar mi ritmo lector.
    Y ya que la mencionas, te diré que no he leído nada de Ana Merino, pero sí que he leído mucho a su padre, José María Merino, uno de los autores leoneses que durante los años ochenta y noventa frecuenté mucho.
    Un beso.

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    1. ¡Hola, Rosa!
      ¡Espero que pronto puedas retomar tu ritmo lector y que Epifanía sea una de tus próximas lecturas! Creo que te va a sorprender.
      Qué interesante lo que me cuentas de José María Merino, no lo tenía tan presente y me has dado curiosidad. Al final los apellidos literarios tienen su propio peso, ¡y el de Merino parece que da para mucho!
      Un beso.

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    1. ¡Hola, Isabel!
      Gracias a ti por pasar y comentar ;)
      Un abrazo.

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  6. ¡Hola!! habría jurado que te dejé comentario, pero igual como me pasa a veces (no es la primera vez que me pasa, y seguro que no será la última) después de escribir la misiva, no le di a "publicar"
    Bueno te decía que me alegra mucho que te decidieras a leer esta novela porque para mí fue un gran descubrimiento este autor, que escribe muy bien, por más que utilice en ocasiones vocabulario algo soez y complicado. La trama me enganchó bastante y entiendo que haya lectores a los que haya podido incomodar, sabes que no es mi caso, para nada, de hecho me encantan este tipo de lecturas fuertes que no dejan indiferente y que tratan tantos temas que están a la orden del día. Yo tampoco he leído a Ana Merino, y por la coincidencia de apellidos y de ese libro que leíste, pues es normal que pensaras que tenían igual algo que ver.
    En fin, que habrá que seguir de cerca a Israel Merino
    ¡Te mando tres besos!

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    1. ¡Hola, Marian!
      Me alegra muchísimo haberlo leído, siempre nos descubres excelentes lecturas y muy buenos autores 😍
      Tienes toda la razón, el lenguaje soez no es un defecto sino una herramienta, es casi la piel del libro. Sin él "Epifanía" no sería lo mismo.
      Y sí, definitivamente hay que seguir a Israel Merino de cerca, porque con esta novela ha dejado el listón muy alto. ¡A ver qué nos trae!
      Un beso fuerte.

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  7. ¡Hola! Aunque mencionas que es una lectura un tanto perturbadora y no apta para todos los lectores, me da cierta curiosidad, por lo que, no dudaría en leerlo. Muchas gracias por la reseña. ¡Besos!

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    1. ¡Hola, Marita!
      Me contenta saber que "Epifanía" te ha llamado la atención, está escrito con una prosa peculiar que no tiene porque gustar a todos, pero si te apetece leerlo, te animo a que lo hagas, vale la pena la experiencia, y así nos cuentas qué te ha parecido.
      Besos.

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