Una emotiva y sugerente novela sobre el paso de la infancia a la edad adulta.
Sinopsis oficial
Verano de 1972. La pequeña localidad costera de Fiumetto vibra con la inercia
del llamado milagro económico italiano. Las vacaciones parecen infinitas y las
playas se llenan de familias. Para el pequeño Gigio Bellandi el mundo todavía
es un lugar cálido y lleno de certezas. Durante esos días luminosos descubrirá
la magia electrizante de la música, el placer por la lectura y aquello que le
hace especial: la obsesión por el lenguaje y las palabras. Pero a medida que
se abre paso en él una sensibilidad precoz, todo cuanto le rodea comenzará a
adquirir contornos nuevos e inseguros.
La historia de Gigio también es la de quienes le rodean. Sus padres, figuras
míticas y contradictorias —él, encantador y carismático pero no exento de
flaquezas; ella, que oculta una voluntad volcánica—, su brillante hermana
pequeña Gilda, su tío Giotti —guía silencioso hacia una libertad que apenas
empieza a intuir— y, sobre todo, Astel Raimondi, la muchacha de trenzas negras
como ónice cuya presencia será suficiente para cambiarlo todo. Con ella, Gigio
vivirá el despertar del amor.
Pero en medio de la efervescencia veraniega, del rumor del mar y de las
vivencias de la infancia, algo se quiebra...
Ficha técnica del libro leído
Título: Septiembre negro
Autor (es): Sandro Veronesi
Editorial: ANAGRAMA
Fecha publicación: 03/2026
Páginas: 272
Acerca del autor
Sandro Veronesi
(Florencia, 1959) es uno de los mejores novelistas de su generación, además
de un destacado ensayista y periodista. Licenciado en arquitectura, se
trasladó a Roma en la década de 1980, donde inició su carrera literaria con
la aclamada novela Per dove parte questo treno allegro (1988). Su
consagración definitiva llegaría con La forza del passato (2000),
galardonada con los premios Viareggio y Campiello.
En Anagrama ha publicado las novelas Caos calmo (considerada una de
sus grandes obras, por la que recibió el Premio Strega y el Premio Novela
Europea Casino de Santiago), Profecía (2011), El colibrí (que
le valió un segundo Premio Strega y ha sido traducida a 27 idiomas) y
Comandante (2023), escrita junto a Edoardo de Angelis. También ha
publicado el ensayo Salvar vidas en el Mediterráneo.
Un panfleto íntimo contra el racismo. Septiembre negro es su
última novela.
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Fuente: anagrama-ed.es
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Mis impresiones
Esta es mi primera experiencia lectora con el autor, una novela que he
tenido el placer de leer y debatir con mis amigas Marian del blog
MarianLEEmásLIBROS y Rosa del blog Cuéntame una historia, como
lectura conjunta
de nuestro
Debate a tres.
Te sugiero hacer clic en los blogs correspondientes para conocer también sus
impresiones.
Cuando uno se halla muy lejos de lo que fue en un determinado tiempo, como lo estoy yo ahora mismo, recordar ese tiempo es importante, y si fue un tiempo hecho de pequeñas cosas, como lo fue para mí, esas pequeñas cosas también cobran importancia. La cuestión no es que perdiera esas cosas: las habría perdido de todos modos. La cuestión es saber si, siendo yo como era, podía o no podía oponer resistencia a la fuerza que me las arrebató de esa manera.
Una historia retrospectiva que avanza en dos vertientes y que profundiza en
las emociones y experiencias humanas. El relato minucioso de
Luigi "Gigio" Bellandi, el protagonista, que ahora adulto y afincado en Irlanda, reconstruye, por
un lado, su infancia feliz entre cromos de ciclistas, tebeos de "Linus" y
las vacaciones de verano en la playa de Fiumetto, en Versilia, Italia. Y por
el otro, la tensión que crece poco a poco entre su padre,
Augusto, abogado
penalista tan carismático como frívolo, y su madre,
Betty, irlandesa y
pelirroja cuya belleza atrae miradas por todas partes. Una situación hostil
que aunada a una serie de eventos convierten ese verano del 1972, el de sus
doce años, en un verdadero "Septiembre negro", catapultándolo al abrupto
despertar de la conciencia adulta.
Por eso los hechos que voy a narrar me perturbaron tanto: porque, por primera vez, mis padres fueron incapaces de protegerme; es más, fueron una de las causas de la conmoción que sufrí. Por primera vez el mundo me tocó directamente, sin filtros, y el mundo quema, es fuego vivo, y esto yo no lo sabía porque hasta entonces mis padres siempre se habían interpuesto.
Ese verano, mientras el padre se ausenta cada vez más, oficialmente por un
compromiso político heredado del caso Lavorini, un célebre crimen real que
sacudió Italia años antes, Gigio se enamora de Astel Raimondi, la hija de
sus vecinos de sombrilla de playa, una niña etíope-italiana, hija de un
rico marmolista de Pietrasanta, que lo introduce en la música, el baile y
el inglés "de verdad", el que se aprende traduciendo canciones y no en
clase de gramática.
Celebramos así ese amor adolescente nacido en la playa y realmente no
podemos imaginar cómo todo esto podría cambiar de rumbo y convertirse en
una pesadilla.
Sin embargo, sucede. Y en medio de los Juegos Olímpicos, donde se
desarrolla la masacre perpetrada por una organización terrorista palestina
contra atletas israelíes en Múnich, se despliegan en Fiumetto las pequeñas
e inmensas tragedias individuales.
Tan pocas cosas personales había habido en mi vida hasta aquel momento que esas eran las importantes para mí aquellos veranos: mis padres, mi hermana, mis juegos, el olor del sol... Eran cosas que percibía como una extensión de mí mismo, en las que los demás no desempeñaban ningún papel. En cambio, el verano de mis doce años, ese yo extendido se redujo bruscamente, y el mundo terso e íntegro que lo contenía se rasgó como el velo del templo.
Veronesi construye los personajes con una precisión asombrosa:
Gigio, un niño
tímido, bilingüe y "un poco autista" según sus propias palabras, aficionado obsesivo
al deporte e inventor del juego de las "palabras preferidas". Un narrador
fiable pero limitado por su edad, condición que el autor explota con
astucia permitiéndonos entender antes que el niño lo que está sucediendo
entre los adultos.
Augusto Bellandi, un
hombre encantador pero superficial y temerario, que frecuenta el balneario
incluso en invierno para cuidar de su querido velero, el Tivatù, y aprovecha
su pasión por la navegación para visitar a ilustres colegas y miembros de la
sociedad profesional florentina, en un intento de ascenso social.
Elizabeth O'Nety,
conocida por todos como
Betty, una mujer que
posee una fuerza interior inquebrantable, una determinación feroz y una
pasión intensa que no se apaga ante las dificultades y que esconde, bajo su
fachada de madre abnegada, una rabia contenida.
Mi madre era una mujer muy guapa, y aunque llevaba una vida muy modesta (taciturna, ropa sencilla, sin trabajo, sin carné de conducir, sin vida social), aquel precioso color de pelo ejercía una atracción irresistible allá donde iba, es decir, a Vinci durante el curso escolar y a Fiumetto en los meses de verano. Aquel pelo era como un grito que hasta yo mismo oía: «¡Eh, miradme! Y, ya puestos, no me miréis solo el pelo, miradme también los ojos verde esmeralda, la piel blanca como un pétalo de magnolia, las mil pecas que me salen en cuanto me da un rayo de sol. ¡Seguro que no habéis visto nada igual!».[…] O sea, que mi madre era una mujer a la que miraban mucho, sobre la que se imaginaban muchas cosas, y poco cuesta imaginar qué cosas. Pero lo que nadie se imaginaba y solo yo sabía es que dentro de mi madre rugían los leones.
La hermana pequeña,
Gilda, llamada así en
honor a la famosa película protagonizada por Rita Hayworth, que ha heredado
la complexión física de su madre y no puede estar al sol durante las horas
más calurosas del día. Una niña brillante de siete años que es capaz de
entender lo que ocurre antes que su hermano mayor.
Astel Raimondi, por
su parte, está construida desde la mirada enamorada de Gigio, sabemos de
ella lo que un niño de doce años puede percibir de una niña un año mayor,
guapa, culta, rica y segura de sí misma.
El tío Giotti, el
extraño pariente que vivió en Estados Unidos durante mucho tiempo y que
constantemente deja algo de comida en el plato, el tío preferido de Gigio y
Gilda, que los visita sin regularidad y siempre les trae algún regalito.
Con una prosa evocadora y atenta, Veronesi ha despertado en mi mente un
crescendo de recuerdos, emociones e imágenes. Una historia sensorial y un
viaje al pasado que se narra a través de la lente de una profunda nostalgia,
impregnada del "olor del sol", mientras el espacio a mi alrededor se llena
de juegos en la playa y notas musicales que parecen hacer vibrar el aire, en
una atmósfera idílica y embriagadora que me ha llevado a mi infancia y a los
veranos de los años setenta transcurridos en Italia: las casetas de playa,
las bolas clic-clac, los tragadiscos y los discos de vinilo, la música de
David Bowie, Elton John, Pink Floyd, Led Zeppelin...
Numerosas referencias musicales contribuyen a que esta lectura sea un
ejercicio casi introspectivo, una auténtica inmersión en el pasado y los
contrastes de la vida, recordados y analizados con la sabiduría de la
madurez.
Una novela sobre la fragilidad del instante en que se deja de ser niño, una
etapa en la que los descubrimientos y los miedos se entremezclan dejando una
huella imborrable, contada con mucha ternura y sin caer en sentimentalismos
excesivos. Una lectura que demanda un poco de paciencia por su ritmo pausado
y por la cantidad de referencias deportivas tan detalladas, a mi parecer un
torrente de información que lastra un poco la trama sin aportar ningún
enriquecimiento real. Pero no obstante, la historia te envuelve en la
ansiedad y te mantiene pegada a sus páginas queriendo conocer qué le ha
ocurrido al pobre Gigio.
Un libro que sabe ser a la vez íntimo y de época, doloroso y luminoso. El
epílogo final, ambientado en el presente, es imperdible, me ha parecido el
cierre perfecto para esta historia tan sanadora como reveladora.
¡Totalmente recomendable!


















Muchas gracias por tu reseña. No conocía ni el libro ni el autor, pero me lo apunto porque creo que puede gustarme. Un abrazo.
ResponderBorrar¡Hola!
BorrarMe alegro de haberte dado a conocer a Sandro Veronesi y su obra "Septiembre negro". Es una gran novela y espero que pronto te animes a leerla.
Un abrazo.
Gracias por la reseña. Tomó nota. Te mando un beso.
ResponderBorrar¡Hola, Citu!
BorrarGracias por pasar, otro beso para ti.
¡Hola Mariana!
ResponderBorrarveo que como a mí, tantas descripciones detalladas sobre el mundo deportivo te sobraron un poco, pero eso no ha lastrado para nada el conjunto del disfrute lector. Y entiendo ese plus tan especial que ha sido para ti, la evocación de tus veranos pasados en Italia y la época, la ambientación es de lo más destacable. Como ya os comenté en nuestro Debate, yo creo que Gigio, más que pasar de golpe de niño a adulto, entró de cabeza en el mundo adolescente por sus descubrimientos de la música y los libros buenos, su primer amor y lo ocurrido, que al final pues fue muy fuerte para un niño de doce años.
Ha sido en general una novela muy disfrutable a pesar de ese pequeño "pero" que dio de sí en nuestro Debate lector. Así que..., a por más lecturas conjuntas!!!
Tre besos!!!!
¡Hola, Marian!
BorrarEs siempre motivo de alegría coincidir en esas apreciaciones sobre nuestras lecturas, un proceso que enriquece la comprensión y fomenta el diálogo entre las tres 😍
Sí, esas descripciones deportivas a las dos se nos hicieron un poco cuesta arriba, pero como bien dices, no empañó el disfrute general de la lectura. Y me quedo con tu reflexión sobre Gigio, tienes toda la razón, más que un salto brusco de niño a adulto, es una entrada de cabeza en la adolescencia a través de la música, los libros y el amor. Lo dijiste genial en el Debate y lo suscribo del todo. ¡Y sí, a por más lecturas conjuntas, que esta unión lectora cada vez da más gusto! 🙌
Un beso fuerte.
Hola, Mava.
ResponderBorrarMe llevo fatal con los epílogos pero si es tan bueno, haré la excepción. De este autor leí El colibrí y se me hizo muy pesado el estilo, demasiado adornado, demasiadas palabras igual. Lo del deporte me importa menos porque yo también soy muy aficionada y además de las que sufre mucho para bien y para mal pero si se va a poner demasiado pesado...
Pero por lo demás y en lo importante me llama mucho la atención, por la historia y por la época. Y porque parece de esas historias que te remueven también tus propios recuerdos. Me falta leer la reseña de Rosa pero estoy muy cerca de darle otra oportunidad a este señor.
Besotes
¡Hola, Norah!
Borrar¡Ojalá hagas esa excepción con el epílogo, porque de verdad merece la pena! Entiendo tu prevención por "El colibrí"; no he leído esa novela, pero la llevo apuntada, a ver si me animo con ella en algún momento. Aquí Veronesi parece que se muestra bastante más contenido, aunque el tema deportivo sí que se alarga más de la cuenta en ciertos momentos, bueno, es solo mi apreciación. Pero la historia y la época merecen mucho la pena, y esa sensación de que te remueve tus propios recuerdos es uno de los puntos que más valoro de esta novela. Espero que te anime la reseña de Rosa a darle esa segunda oportunidad al autor. ¡Seguro que no te arrepientes!
Besotes.
Te adjunto aquí buena parte del comentario que he dejado en los blogs de Rosa y de Marián:
ResponderBorrar«Qué buena novela es "Septiembre negro", qué buen escritor es Sandro Veronesi. Como sabes leí "Septiembre negro" hace dos o tres meses. Me encantó. Creo que pocas veces se ha presentado la transición a la madurez con tanto acierto. Jamás había leído con tanta claridad el enorme desconocimiento que los adultos tienen de los niós o adolescentes que tienen a su cargo. Por otra parte Veronesi sabe entreverar perfectamente esta transición del joven Gigio con los acontecimientos que suceden en su entorno: atentados del grupo Septiembre negro en las Olimpiadas de 1972, el racismo mezclado con la envidia que supone la belleza etíope de la señora Raimondi, la importancia de la música rock en los jóvene y del Cine en los mayores...»
Yo antes de leer Septiembre negro había leído "El colibrí", novela que recibió en Italia el Premio Strega, uno de los más importantes del país. A mí me gustó, aunque quizás me pareció algo prolijo en algunos momentos. De todas maneras te recomiendo su lectura. Es más lacrimosa que Septiembre negro, pero tiene mucha potencia y fuerza. Claramente recomendable.
Un beso
Ciertamente, para ti ha tenido que ser toda una vuelta al pasado llena de nostalgia y recuerdos. Aquí tampoco eran tan diferentes los veranos en las playas.
ResponderBorrarYa sabes que a mí, la novela me ha gustado mucho y ni siquiera las disquisiciones sobre deporte me han aburrido. No me interesan los deportes, pero aquí todo forma parte de los intereses del niño y está narrado de una forma que me ha interesado tanto como el resto. Tanto la historia en sí como los personajes y la prosa hacen de ella una novela sencilla en apariencia, pero con muchos matices. Han sido todo un descubrimiento esta novela y este autor del que espero leer algo más, aunque no lo prometo porque luego las promesas de lectura se quedan en nada ante la llegada de nuevas cosas.
Ha sido un magnífico Debate.
Un beso.
hola
ResponderBorrartiene una pinta estupenda y las fotos me han recordado a mis vacaciones, que ya se me han acabado. Me llevo el libro apuntado en posibles.
Gracias por la reseña
Besotessssssssssss