Una sincera historia de vida contada desde la mirada de un anciano que vive en
el campo.
Sinopsis oficial
Un hombre mayor.
Un hombre mayor, de campo.
Un hombre mayor, de campo, hablándonos de sexo.
Un hombre mayor, de campo, hablándonos de sexo y reflexionando sobre las
dificultades de ser hombre.
Un hombre que siente la extrañeza del lenguaje, que no alcanza a decir lo
que quiere decir, que apenas logra señalar lo que duele.
Marcelino es su relato, cuajado de miedo y de amor. A su alrededor, la
brutalidad y la dulzura se abren paso entre cuerpos que gimen, que paren,
que lloran a sus muertos, que se alejan lentamente del campo… Bibiana
Collado Cabrera elige en esta novela a un protagonista con un lenguaje y un
imaginario de la tierra, en un gesto tierno y provocador.
Ficha técnica del libro leído
Título: Marcelino. Decires de un hombre
Autor (es): Bibiana Collado Cabrera
Editorial: PEPITAS DE CALABAZA
Fecha publicación: 2/2026
Formato: eBook
Páginas: 160
Acerca de la autora
Bibiana Collado Cabrera
nació en Borriana, Castelló de la Plana, en 1985. Licenciada en Filología
Hispánica y doctora en Literatura Hispanoamericana. En la actualidad es
profesora de Lengua y Literatura.
En el ámbito de la escritura poética ha obtenido numerosos reconocimientos
por sus libros Como si nunca antes (Pre-Textos);
El recelo del agua (Rialp); Certeza del colapso (Ediciones
Complutense); Violencia (La Bella Varsovia) ha sido reimpreso varias
veces.
Su último poemario publicado se titula Chispitas de carne (La Bella
Varsovia).
Autora de la celebrada Yeguas exhaustas, también publicada en
Pepitas, Marcelino. Decires de un hombre es su segunda novela.
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Fuente: pepitas.net
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Mis impresiones
Primer acercamiento a la prosa de Bibiana Collado, un viaje de
descubrimiento literario único.
Hace un mes que terminé de leer
Marcelino y todavía me descubro
pensando en él... con el corazón un poco encogido y una sonrisa tonta.
¡Qué momentos tan emocionantes me ha proporcionado esta lectura!
Marcelino es un
hombre del siglo pasado, vive en una aldea remota y nos cuenta
fragmentos de su vida. Habla poco, y eso es justo lo que le pesa. Los
dolores de cabeza lo atormentan desde niño, así como ese antiguo miedo a no
estar nunca a la altura, esa sensación persistente de no ser suficiente, de
no cumplir con las expectativas ajenas, y de fracasar ante los retos de la
vida.
Y yo callado, siempre callado.
Maldito dolor del habla. Esa sensación de estirar el brazo y no llegar a la balda de las palabras.
Es uno de esos protagonistas que no olvidas, tierno, torpe, tímido y sobre
todo bueno, con sus sombras y sus eternas dudas. Un individuo sencillo y fogoso que
llora a escondidas y que quiere ser "un hombre" sin tener muy claro qué
significa eso.
Yo quería ser un hombre para mi Encarna, hasta el final.Yo quería ser un hombre.No te engañes, Marcelino, me dije. Sigues teniendo el miedo de los zagales.
Encarna es su gran
amor, ella es pura vida, fuerte, brillante, a veces se enoja, y es que, a
pesar de las apariencias, los logros o la fortaleza, todos tenemos
debilidades, sentimientos y limitaciones. Su amor es de los que duelen y al
mismo tiempo salvan, de esos que no son lineales ni puramente idílicos, sino
complejos y profundamente humanos.
La Encarna tenía una risa anchísima que se le desbordaba rebotando por las lomas. Yo no sabría decir qué era, pero algo de ella se me quedaba pegado cuando la miraba.
La Encarna, mi Encarna, no se cansaba jamás. Mejor dicho, se cansaba, pero ese nervio suyo no le permitía estarse quieta. Era rarísimo verla parar.
La relación de Marcelino y Encarna es el motor de esta hermosa historia. Se
desean, se quieren, se necesitan, pero el anhelo de tener hijos, los
embarazos que no llegan a buen puerto y un silencio que a veces acerca y a
veces hiere ponen a prueba todo lo que son.
¿No tienes nada que decir, Marcelino? Nunca tienes nada que decir. ¿Me estás escuchando? Me ahogo con tanto silencio. ¿Todo lo tengo que decidir yo? A veces parece que viva sola aquí. ¿No vas a reaccionar nunca? No puedo más con esto. ¿Te vas a quedar ahí quieto todo el día? Eres un cobarde. ¿Me oyes? Así no se puede vivir. ¿De verdad no vas a hacer nada? Yo no pensaba que íbamos a acabar de esta manera. ¿Esto va a ser así para siempre? Un día voy a coger la puerta y no vuelvo más. ¿Reaccionarías entonces? Marcelino, joder, di algo.
Pobre Marcelino, qué difícil es para él aguantar el dolor de su pareja,
estando roto por dentro y no sabiendo expresar lo que siente.
Yo no sabía ser de otra manera. No sé si podía ser de otra manera. Lo que ya estaba curvado dentro de mí, se cerró sobre sí mismo. Clac.Ella exigía pujanza, sostén, reparación. Su cabeza estaba torturada de la pena, y su cuerpo crispado. Todo empezó a irritarla. Hasta el aire se erizaba con su contacto.Estaba muertecica de angustia y embestía furiosamente para conseguir que yo reaccionara. Pero yo no podía reaccionar como ella quería —si es que ella sabía cómo quería que yo reaccionara—. La falta de respuesta la desesperaba todavía más. La pescadilla que se muerde la cola. El fuego alimentado sin fin.
Luego están los vecinos, los amigos, la familia que los rodea y las
historias de sus integrantes que se cuelan en la vida de Marcelino. Sus
hermanos, su querida prima y mejor amiga Ángeles,
y su pareja Dolores,
dos mujeres que se quieren a escondidas con mucha valentía, un amor
prohibido para la época.
Manuela, la ahijada,
con su esposo
Felipe y su hija
Marta, la joven que
lo cuida y le lee poemas.
Y ya no te cuento más, solo agrego que la novela es una cuenta atrás, del
capítulo 50 al 0, acompañando el paso del tiempo y que el final se me
clavó en el pecho, cuando una historia está tan bien escrita, nunca se
queda en las páginas, siempre se te instala dentro.
Me enamoré de Marcelino, me pareció tenerlo sentado a mi lado, contándome
su vida con esa manera de hablar llena de diminutivos y palabras del
campo.
Los capítulos son breves, algunos de apenas unas líneas, mientras otros
parecen casi poemas. Hay incluso unos pocos que juegan con las letras, con
las palabras que se repiten y que me han dejado pensando. Bibiana Collado
escribe precioso, con ese lenguaje sencillo, de pueblo, creando imágenes tan
hermosas que más de una vez he sentido la necesidad de parar y
releer. Se nota que la autora tiene el alma y las herramientas de la
poesía.
La novela me ha llevado a un campo seco de cortijos dispersos, almendros y
caminos de tierra, en plena posguerra. Hay hambre, emigración a la vendimia
en Francia y muchos silencios que pesan más que el trabajo, pero también hay
romerías, bodas, fiestas y mucha solidaridad. Todo está retratado con un
cariño enorme, el sexo aparece con mucha naturalidad y ternura, contado sin
tapujos, hay pérdidas de embarazos, muerte y algunos momentos duros. No es
una lectura ligera, pero es una historia que me ha abrazado fuerte. Me he
reído, emocionado, enfadado y también entristecido.
Es una novela sobre el amor, el deseo, el duelo, la vejez sin adornos y
sobre una masculinidad rural distinta, vulnerable, que hasta ahora no
había visto en los libros.
Si te gustan las historias íntimas, los personajes que se te meten en el
alma y una prosa que es casi poesía, léelo, este es tu libro.
Valoración
5/5
☕☕☕☕☕
Una novela rural, tierna y dura a la vez.

















Gracias por la reseña. Tomó nota. Te mando un beso y te deseo un buen fin de semana.
ResponderBorrarMuchas gracias por tu reseña. Lo tengo apuntado porque no es la primera reseña que leo y en casa tengo pendiente Yeguas exhaustas, a ver si me pongo con esta autora. Me ha gustado mucho lo de que te ha abrazado fuerte. Un abrazo.
ResponderBorrar¡Hola!!!
ResponderBorrar¿qué te voy a decir de mi querido Marcelino que no te haya dicho ya??? pues eso..., que como tú tan bien nos transmites y nos cuentas, es una novela preciosa, muy bien escrita, con mucho sentimiento y buena prosa. Peculiar en el sentido de que esa forma de ver el sexo y el amor en un hombre, tan dulce y amorosa es como más típico de personajes femeninos, y es genial saber como lo ve y lo siente él, cómo siente y expresa el amor tan profundo que siente por su amada, un ser al que le cuesta expresarse, es tan bonito...
Y Marcelino como personaje se ha quedado para siempre en mi mente y en mi corazón, creo que no lo voy a olvidar nunca, creo que a ti te va a pasar igual
¡Tre besos!!!
Me has convencido para leerla.
ResponderBorrarGracias por compartir la reseña.
Besos
La tenía a puntada por recomendación de Marian y ahora la pongo en línea de salida. Me encanta la prosa, las citas que compartes y esa historia tan pegada a la tierra y tan alejadas del mundo moderno y tecnológico de las ciudades. Se nota que la autora es poeta.
ResponderBorrarUn beso.